domingo, 16 de abril de 2006

Fundamentalismo y errores no aprendidos


Lamentablemente, todos los datos apuntan a que, más pronto que tarde, volveremos a sufrir otra guerra de liberación en nombre de la democracia y la seguridad mundial: esta vez le toca al pueblo iraní. Al igual que sucediera con el ex-dictador Sadam Hussein, el ultraconservador presidente electo Mahmoud Ahmadineyad está sirviendo en bandeja a EE.UU. la excusa perfecta para que los halcones del Pentágono justifiquen el ataque que llevan tiempo planificando. Las dos partes están enseñando sus dientes ante lo que parece inevitable. La confirmación por parte del gobierno iraní de su éxito en la producción de uranio enriquecido y su negativa a suspender su programa nuclear han sido el detonante de este ambiente de pre-conflicto. El presidente iraní ha repetido en multitud de ocasiones que el desarrollo nuclear de Irán esta destinado a producir electricidad, pero también ha repetido en otras tantas que disponer de esa tecnología les otorga una posición de fuerza para tratar en igualdad de condiciones con las potencias occidentales. Y, lo que parece más tenebroso, ha vaticinado la eliminación del estado de Israel. Un panorama nada halagüeño si tenemos en cuenta el resultado de las recientes elecciones palestinas, con la victoria de Hamás y su no reconocimiento del estado sionista. Por su parte, EE.UU. parece no aprender de las lecciones obtenidas en Afganistan e Irak. La ocupación de estos dos países se ha convertido en un enjambre de violencia permanente, con atentados a diario y que lleva cobrados más de dos mil muertos en las filas estadounidenses. La cifra de los civiles afganos e iraquíes es incalculable. Tras todos estos muertos y miles de millones de dólares gastados, la realidad es que ambos países siguen padeciendo de los mismos males que antes, sin trabajo y sin futuro, y se han convertido en el principal campo de reclutamiento de Al-Qeda. A lo que hay que unir ahora una violencia que amenaza con convertirse mediaticamente silenciosa. Irak esta al borde de una guerra civil y Afganistan ha sufrido una revitalización de la insurgencia taliban. Esta semana, el prestigioso periodista Seymour Hersh, el mismo que ya destapara los casos de abusos en la cárcel de Abu Ghraib, denunciaba los planes ocultos de la administración Bush para bombardear las instalaciones nucleares de Natanz, algo que su diplomacia se ha apresurado a desmentir. Lo cierto es que EE.UU., con el apoyo de la UE, está presionando a la ONU para que su Consejo de seguridad apruebe sanciones contra el país árabe. El fracaso de la visita a Teheran del presidente de la OIEA, Al Baradei, no hacen más que evidenciar la polarización radical de ambas posturas. Y el ultimátum de 30 días que aprobó por unanimidad el Consejo de seguridad toca a su fin ... Veremos

1 comentario:

Anónimo dijo...

Very pretty design! Keep up the good work. Thanks.
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