
¡¡¡ Gallegos !!! ... Nunca se sabe si suben o bajan. Finalizó la jornada electoral y todavía está todo por decidir. Como si de la prórroga o los penalties de una final del Campeonato del Mundo de fútbol se tratara, tendremos que esperar hasta el último momento, el próximo día 27, para saber quién gobernará en Galicia. Una vez más, la campaña se ha desarrollado sin novedad; esto es, con los insultos y descalificaciones a las que nos han acostumbrado nuestros dirigentes políticos. Qué curioso que hayamos asumido con complacencia este cruce dialéctico que no hace otra cosa que esconder las lagunas de algunos programas electorales y disimular las ambigüedades en posiciones comprometidas. Se las prometían muy felices aquellos que daban por desahuciado a un octogenario Fraga que acudía por quinta vez a unas elecciones en las que había ganado en las cuatro ocasiones anteriores. El desastre del Prestige y la lamentable gestión posterior del gobierno autonómico, unido a las disputas internas que sufre desde hace tiempo el PP gallego, y sobre todo, la avanzadísima edad de Manuel Fraga (82 años) dibujaban un panorama nada halagüeño para los populares. Así pues, tanto Touriño (PSG-PSOE) como Quintana (BNG) repitieron sin vacilación durante la campaña que optarían por un gobierno de coalición en su afán por derrotar al PP en su feudo preferido. Las encuestas (sí, otra vez las dichosas encuestas) de los institutos demoscópicos vaticinaban un cambio en el gobierno, pero, a medida que iba desarrollandose la jornada electoral y se iban conociendo los resultados provisionales, el PP avanzaba imparable hacia su ansiada mayoría absoluta. Y es que Fraga, en Galicia, es mucho Fraga. La situación estaba clara: o mayoría absoluta o directos a la oposición, así que no se escucharon triunfalismos desde la sede popular. El voto de las grandes ciudades estaba aún por escrutar y podían bailar un importante número de escaños. Y así fué, el PSG-PSOE recortaba votos a marchas forzadas y llegamos al final del escrutinio con la presidencia de la Xunta pendiente del recuento del voto de los emigrantes. El CERA (Censo de Residentes Ausentes), la importantísima la colonia de gallegos en Argentina, Colombia, Uruguay o Venezuela, va a decidir in extremis el próximo presidente autonómico. De hecho, algunos de los candidatos, sabedores del peso electoral de los emigrantes, ya habían cruzado el charco para hacer campaña (reunión con Kichner incluída). No se si en Argentina están a favor o en contra del condón o comparten la opinión del ex-ministro de Franco sobre los homosexuales o sobre la función de las mujeres en la sociedad, pero no parece probable que puedan variar la situación y recuperar el escaño que necesitan. Queda pues, en manos de aquellos que tuvieron que dejar su pueblo o su ciudad para buscar un futuro mejor lejos de nuestras fronteras, decidir el presente de una Galicia que ha demostrado una fidelidad sin parangón con un dirigente que, desmayos aparte, ha protagonizado una presidencia más próxima al caciquismo que a la democracia. En contra del refrán, Fraga ya ha sido profeta en su tierra. La pregunta es: ¿lo será ahora en su "tierra porteña"?
2 comentarios:
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