lunes, 20 de junio de 2005

Frenazo Europeo

Los partidarios del 'no' celebran el resultado. (Foto: AP)
Los recientes resultados en Francia y Holanda respecto a la ratificación del Tratado de la Constitución Europea han hecho estallar en añicos el proceso que España había encabezado con esperanzadora solvencia. Pero estos resultados negativos no han hecho sino evidenciar la brecha que Europa sufre en sus carnes por diversos motivos, sobre todo por el modelo económico y social. Para Londres o Estocolmo, el modelo a seguir debería profundizar en el sistema neoliberal de un mercado común sin restricciones, de la libre competencia, mientras que para París o Berlín, la prioridad pasa por una Europa políticamente fuerte y unida, con mayores implicaciones sociales. El contundente NO francés, que llegó a provocar la dimisión del Primer Ministro galo, vino precedido por un sentimiento de desconfianza y confusión en la ciudadanía. Para muchos el NO al referéndum no significaba un rechazo al proyecto de construcción europea, sino un freno a la pretensión ultraliberal de imponer en todo el mundo, en perjuicio de los ciudadanos, un modelo económico único: el definido por el dogma de la globalización. Otros alegan un voto de castigo al ejecutivo de Chirac.
Los modelos de financiación de la Unión tambien se tambalean. Blair ha insistido en que el modelo actual esta caduco. Las partidas presupuestarias para las PAC (políticas agrarias comunes) suponen casi el 40% del presupuesto total de la Unión, pero Inglaterra ya no está dispuesta a sufragar su parte si no se revisa proporcionalmente su cheque compensatorio. El concepto de Solidaridad, al que tantas veces han acudido los defensores del SÍ, ha quedado en entredicho en el debate presupuestario, hasta el vergonzante punto de que han sido los países pobres los que han propuesto un recorte en sus pretensiones en favor de un acuerdo común. No ha sido posible. A partir de ahora se abren muchas incognitas que deberán ser tratadas con cautela, pero de lo que no cabe duda es de que el golpe sufrido en el corazón europeo necesitará del estudio en profundidad de sus causas, al tiempo que los gobernantes deberán tomar buena nota de que la construcción europea no puede hacerse al margen de los ciudadanos.

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