jueves, 12 de mayo de 2005

La triste confesión

Enric Marco. (Foto: EFE)
El caso de Enriq Marco, una de las figuras más relevantes y conocidas entre las víctimas españolas del nazismo y hasta hace unos días presidente de la asociación Amical de Mauthausen, ha sorprendido a propios y extraños al confesar que mintió durante años a propósito de su condición de deportado en un campo de concentración. A lo largo de estos días se han sucedido reacciones de todos los colores, a favor y en contra de su comportamiento. Los unos defienden que la importancia del testimonio de Marco no reside en la vivencia en primera persona de las atrocidades del Holocausto, sino en su capacidad para trasmitir la tragedia a terceras personas. El mensaje que transmiten estas asociaciones pretende el reconocimiento de las víctimas, pero ante todo persigue una función didáctica, conciliadora. Precisamente la ausencia de un trauma real podría haber permitido a Enric dibujar el caos de los campos de concentración y de la angustia sufrida durante años por muchos otros con una crudeza difícil de igualar. Como un buen actor o un buen director, trasladaba los sentimientos que a lo largo de los años había interiorizado como propios a jóvenes y mayores, a políticos y a instituciones. El Holocausto tuvo lugar y aunque Enric no pisase nunca el campo de Flossenburg ni ningún otro, se entregó hasta escasos días en su labor para que supieramos de su existencia. Eso es lo importante. Los otros critican con dureza la vergonzosa usurpación de sentimientos y experiencias por parte de un personaje al que califican de impostor y sobre el que denuncian una manifiesta voluntariedad de notoriedad, llegando incluso a aceptar reconocimientos como la Creu de Sant Jordi, una de las condecoraciones de mayor rango que concede la Generalitat (que ya se ha apresurado a retirar), y se confiesan desencantados con el que hasta ahora había sido uno de sus principales valedores.
De cualquier modo, cabría pedir en este tema especial tranquilidad y mesura, si bien el error es mayúsculo y reprobable, la crítica desmedida puede llevarnos a relativizar o banalizar la tragedia humana que supuso el exterminio sistemático de millones de personas bajo la sinrazón nazi.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

I'm impressed with your site, very nice graphics!
»

Anónimo dijo...

Hmm I love the idea behind this website, very unique.
»